Historia del Centro

A finales de los años 20, don Salvador Manrique de Lara, dueño de las fincas de Cruz de Quevedo, nombre que recibe la zona, dona un solar para la construcción de una escuela y una iglesia, así como la urbanización de las mismas.

En un primer momento se construyen dos módulos del Colegio, inaugurados en 1931.Desde ese momento la zona empieza conocerse como “Los Grupos”, haciendo referencia a las dos primeras grandes aulas (una para niños y otra para niñas) levantadas a los extremos del solar con salida a las calles, hoy llamadas, “Formosa” y “Santa Fe”.

Posteriormente se construyeron dos edificios del RAM y por último en el año 86 se concluyó el actual edificio, con la incorporación del módulo que comprende la parte administrativa, comedor, cocina, Biblioteca y Laboratorio. Es en esa etapa, finales de los 70, hasta finales de los 80, cuando el Centro acoge un elevado número de alumnos/as (casi 800) y se constituye también un claustro con bastantes profesionales jóvenes, que crea una línea de trabajo propia en colaboración con las familias y el entorno. De hecho es el Colegio el motor socio-cultural del barrio.

Con la implantación de la LOGSE, al irse los cursos superiores a los institutos y descender la población infantil, el número de alumnado y profesorado disminuye, pero la continuidad de buen número de profesionales, mantiene las bases principales de la dinámica de trabajo ya establecidas, mejoradas, incluso, con la incorporación de nuevos compañeros/as que aportan sus experiencias.

También, cabe señalar que el alumnado actual, es en muchos casos hijos/as de antiguos alumnos/as que conocen el Centro y lo sienten como algo propio. Todos estos factores hacen que el clima de convivencia sea tan agradable y se cuente con la fama de “un buen colegio”, que se ha ganado a lo largo de años.